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María Emilia P. llevaba cuarenta años sin poder masticar correctamente y con infecciones contínuas, después del tratamiento se siente feliz: Ha superado su pánico al dentista y puede sonreír abiertamente
“Antes de conocer el Centro Guitián tenía un miedo horrible al dentista”
¿Por qué decidió acudir a este Centro?
Porque me habían hablado muy bien de sus técnicas y del trato a los pacientes.
¿Qué le llamó la atención?
La primera consulta me impresionó, me dió mucha confianza y eso me animó. También me gustan las instalaciones porque no hay ruido, olores, gente esperando… es agradable venir aquí.
¿Cuál era su afección?
Bueno, podríamos decir que yo tenía dos problemas uno el físico, ya que no tenía dientes fijos desde hace cuarenta años y por ello, tenía el maxilar atrofiado; el otro problema era psicológico, tenía pánico a ir al dentista. A lo largo de mi vida he tenido que visitar varios doctores, me han hecho tanto daño, que he estado mucho tiempo sin acudir a una consulta.
Y ahora, ¿cómo se encuentra?
Feliz. Puedo comer, puedo morder, puedo sonreír.
Su tratamiento, ¿ha sido largo?
No, todo se ha programado muy bien. Al principio me pusieron una prótesis y luego, en un día, salí con la dentadura perfecta. Yo soy médico y no tengo mucho tiempo libre, además, actualmente vivo en Portugal, por lo que la rapidez ha sido una enorme ventaja.
Y, ¿ha sentido molestias?
No, no me ha dolido nada, ni siquiera la operación que duró dos horas y en la que me tuvieron que poner un injerto donde anclar mis nuevos dientes.
Ya han pasado varios meses desde su operación, ¿cómo se encuentra?
Muy feliz ahora puedo sonreír abiertamente.


